Los científicos afirmaron que la inversión pública en ciencia cayó al 0,14% del PBI de la Argentina y que el sector pierde “casi 8 puestos de trabajo por día” desde diciembre de 2023.
También mencionaron la disolución o reducción de organismos científicos y tecnológicos, el congelamiento de salarios y la paralización de proyectos estratégicos. En ese sentido, apuntaron contra despidos, hechos de represión e incursiones de fuerzas de seguridad en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) —que sufrirá un nuevo recorte tras el Decreto 655/2026, publicado el 24 de julio—, el INTI y el CONICET.
Según los firmantes, el deterioro no afecta solo a los investigadores sino también a capacidades estratégicas del país, como el desarrollo satelital, nuclear y biotecnológico. Argentina integra el reducido grupo de naciones con tecnología propia en esas áreas.
“Se avizora la destrucción de un sistema que tardó muchos años en construirse, del cual se benefició la humanidad en su conjunto, y que requeriría muchos más años para ser reconstruido”, alertaron.
El pronunciamiento coincide con protestas de investigadores y becarios del CONICET y de otros organismos científicos por casi 400 despidos que se harían efectivos el 31 de julio, cuando vencen sus becas posdoctorales. El reclamo central del colectivo es una prórroga de los contratos hasta que se conozcan los resultados de la convocatoria CICYT 2025.
Un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI) señaló además que los trabajadores del CONICET, del Sistema Nacional de Empleo Público y de las universidades nacionales acumulan pérdidas de entre el 22,2% y el 40,5% en sus salarios desde noviembre de 2023.
















