El capital político que sostiene el programa de reformas del Poder Ejecutivo continúa exhibiendo signos de fatiga estructural. De acuerdo con el último informe del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), confeccionado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, la valoración pública de la administración de Javier Milei retrocedió un 1,6% durante mayo en comparación con el mes anterior. El indicador se posicionó en 1,99 puntos (en una escala de 0 a 5), consolidando una racha negativa de cinco meses consecutivos de contracción.
El deterioro de la métrica adquiere mayor gravedad al analizar la perspectiva histórica. Desde el cierre del año pasado, el ICG arrastra un desplome acumulado del 19,2%, mientras que la caída interanual frente a mayo de 2025 se ubicó en el 18,7%. Esta secuencia erosiona el promedio consolidado de la era libertaria, que cayó a 2,41 puntos, el registro más magro desde el recambio presidencial de diciembre de 2023.
El "espejo" de Cambiemos y el contraste histórico
El documento técnico de la UTDT aporta un dato metodológico sugerente al analizar el mes número 30 de la gestión actual. El puntaje obtenido por Milei (1,99) refleja una preocupante simetría con la performance de Mauricio Macri en el mismo tramo de su mandato, cuando el líder del PRO computaba 2,04 puntos (apenas un 2,6% por encima del valor actual).
Al contrastar con otros ciclos políticos en su respectivo mes 30, la pizarra expone claroscuros:
Por debajo de la línea: El registro de mayo se ubica un 17,8% por debajo del umbral obtenido por Néstor Kirchner (2,42 puntos).
Por encima de la línea: Supera los mínimos registrados por Cristina Fernández de Kirchner en su segundo mandato (1,70 puntos) y primer período (1,61 puntos), como así también la marca de Alberto Fernández, quien en el mismo casillero temporal tocaba un piso de 1,40 puntos.
El desagregado de las cinco variables que componen el ICG demuestra que la pérdida de confianza está ligada a la percepción de la idoneidad gubernamental más que a la eficiencia de los procesos.
El apartado que mide la Capacidad para resolver problemas sufrió una violenta contracción del 5,6%, hundiéndose hasta los 2,36 puntos, el mínimo absoluto de la era Milei. Asimismo, la Preocupación por el interés general (1,57 puntos) y la Honestidad (2,46 puntos) perforaron los pisos del año en curso, denotando un desgaste en el crédito institucional del relato oficialista.
Brecha de género y fractura en el tejido social
El estudio de campo, procesado por la consultora Poliarquía sobre una muestra de 1.000 casos nacionales, encendió alertas sociodemográficas de alta sensibilidad para el oficialismo. En primera instancia, la brecha de género se duplicó en apenas treinta días: pasó de 0,31 puntos en abril a 0,68 puntos en mayo. Este distanciamiento obedeció a un desplome del 13% en el segmento femenino, contrapesado parcialmente por un avance del 6% entre los hombres.
En el plano geográfico, el Gran Buenos Aires (GBA) volvió a ratificar su condición de bastión opositor, consolidándose como la región geográfica con el menor índice de confianza del país, en contraste con el comportamiento del interior y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), donde el oficialismo capturó leves repuntes. Por nivel de instrucción, el dato más alarmante para el Palacio de Hacienda fue el derrumbe del 25% de confianza entre los ciudadanos con educación primaria, un estrato clave de los sectores vulnerables.
La investigación de opinión pública convalida que la confianza política se encuentra totalmente encadenada al bolsillo. El optimismo respecto del devenir financiero funciona como el principal combustible del índice: aquellos encuestados que prevén una mejora de la economía en los próximos doce meses le otorgan al Gobierno un ICG de 4,17 puntos.
La vulnerabilidad del esquema radica en las franjas neutrales y pesimistas. Quienes vislumbran un escenario estancado redujeron su confianza un 12,9% (2,17 puntos). El quiebre más drástico se concentró en el universo de los pesimistas: los ciudadanos que auguran un empeoramiento de la macroeconomía le asignaron a la gestión Milei una calificación marginal de apenas 0,37 puntos, contrayéndose un 27,5% en el mes y vaciando de expectativas el mediano plazo del programa oficial.













