
Enterrar cáscaras de palta en la tierra del limonero: qué beneficios tiene y cómo hacerlo
ACTUALIDAD
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Conocé la manera de aprovechar este residuo y mejorar el aspecto del árbol.
El limonero es uno de los árboles frutales favoritos en patios y jardines. Pero para que crezca sano, dé limones jugosos y mantenga sus hojas bien verdes, necesita nutrientes que muchas veces el suelo no le da.
Durante el último tiempo, cada vez más personas empezaron a aprovechar un residuo de cocina que suele terminar en la basura: la cáscara de palta. Enterrarla cerca del limonero puede marcar la diferencia y convertirse en un fertilizante natural, económico y sustentable.
Por qué la cáscara de palta es el mejor abono para tu limonero
La cáscara de palta es una bomba de nutrientes que se liberan de a poco cuando se descompone en la tierra. Entre sus principales aportes están:
Potasio: clave para la floración y el desarrollo de los frutos.
Fósforo: ayuda a que las raíces crezcan fuertes.
Materia orgánica: mejora la estructura del suelo y retiene la humedad.
Micronutrientes naturales: refuerzan la planta y la hacen más resistente.
Cuando la cáscara se descompone, actúa como un abono orgánico que enriquece el sustrato sin necesidad de usar productos químicos. Así, el limonero recibe todo lo que necesita para crecer con fuerza.
Por qué la cáscara de palta es el mejor abono para tu limonero
La cáscara de palta es una bomba de nutrientes que se liberan de a poco cuando se descompone en la tierra. Entre sus principales aportes están:
Potasio: clave para la floración y el desarrollo de los frutos.
Fósforo: ayuda a que las raíces crezcan fuertes.
Materia orgánica: mejora la estructura del suelo y retiene la humedad.
Micronutrientes naturales: refuerzan la planta y la hacen más resistente.
Cuando la cáscara se descompone, actúa como un abono orgánico que enriquece el sustrato sin necesidad de usar productos químicos. Así, el limonero recibe todo lo que necesita para crecer con fuerza.
Cómo usar la cáscara de palta en el limonero: paso a paso
Cortá las cáscaras en trozos chicos. Así se descomponen más rápido.
Enterralas a 5 o 10 centímetros de profundidad. No las dejes expuestas.
Distribuí los trozos alrededor del árbol, pero sin que toquen el tronco.
Tapá bien con tierra y regá.
¿Cada cuánto conviene hacerlo?
Lo ideal es repetir este método cada 3 o 4 semanas, sobre todo en primavera y verano, que es cuando el limonero está en pleno crecimiento y floración. En otoño e invierno, cuando el árbol entra en reposo, no hace falta abonar tan seguido.
FUENTE: TN












