Justicia divina y alquimia para Leo. Pero también para Maradona. Porque la locura de Bangladesh empezó antes y siguió con Messi. Fue en el 94 cuando le cortaron las piernas al Diego. En El Fútbol a sol y sombra, Eduardo Galeano sitúa: “Hubo estupor y escándalo. Y no sólo en su dolorida y atónita Argentina, sino en lugares tan lejanos como Bangladesh, donde una manifestación numerosa rugió en las calles repudiando a la FIFA y exigiendo el retorno del expulsado”.
Sin grietas, en Qatar hubo integración, reconciliación. Cerrar el círculo. Las figuras de Maradona y Messi salieron de la trampa de las comparaciones, de las garras de los odiadores y de los aludadores. Freud decía “uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso”. Diego desarmando a Maradona.
Al final, hay quienes pagan con el cuerpo y dan el ejemplo sin pretender serlo. Maradona y un mensaje clarito, como el de un padre a un hijo: “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”. Y en su final no pudo escaparle a la repetición, en una quinta en Tigre con un baño improvisado, como sacado de los comienzos en Villa Fiorito.
Desde el vestuario y después de la épica remontada con manteada para Leo, la Selección juramentó en canción: “32 años después, la Scaloneta va a vengar la Copa que le robaron al Diez. La que no nos dejaron levantar”. En estos días, en los tribunales de San Isidro, trascienden las infaustas últimas horas de Maradona. A los ídolos, a los que hicieron estallar de felicidad a un país, hay que cuidarlos. Eso también enseñó con su muerte el Cebollita.
Más de 30 años de historia y la Argentina que sale todos los días a la cancha busca encarnar uno de los relatos de Galeano, en Espejos, sobre Pelé, pero acá, sería Messi.
Cuenta algo así... La final de un campeonato británico estaba empatada y a un equipo se le lesiona un jugador. Sin más cambios disponibles, se quedaban con diez y la derrota era inminente. El médico logra reanimar al jugador desmayado, pero le advierte al DT: “Despertó, pero tiene amnesia, no sabe quién es”. El técnico se le acerca al oído y finge: “Vos sos Messi”. Volvió a la cancha y ganaron cinco a cero.












