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El tesoro argentino que retumba en las tribunas del Mundial: el viaje del histórico bombo de Tula para alentar a la Selección

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Aunque el icónico hincha argentino murió en 2024, su aliento sigue sonando en el Mundial que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá. El instrumento ya lleva 14 Copas del Mundo

El primero fue el Mundial de 1974, disputado en Alemania Occidental. El último, ¿quién lo sabe? El bombo de Carlos Pascual, al que toda la Argentina conoció como “Tula”, sonó por primera vez en las tribunas de los estadios alemanes hace catorce mundiales. Y aunque el hincha argentino más icónico murió en febrero de 2024 a los 83 años, su bombo sigue retumbando para alentar a la Selección.

Es que en este certamen que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, el instrumento está presente: su sonido ya se escuchó en la victoria 3 a 0 frente a Argelia y en el partido de este lunes, en el que la Argentina venció 2 a 0 a Austria. El bombo del Tula festejó los cinco goles que Lionel Messi ya anotó en lo que va del torneo.

“Para nosotros que el bombo esté allá es algo muy emocionante e importante. El bombo y mi abuelo eran prácticamente uno solo. Entonces, ver que el bombo llegó a un nuevo Mundial nos hace sentir que él está cerca y, además, es algo que a él le habría encantado. Y a eso hay que sumarle algo del orden de las cábalas”, dice Victoria Borré, una de las tres nietas de Carlos Pascual. Hay un dato indeclinable: las tres veces que Argentina se bordó una estrella de campeón en el pecho, el bombo de Tula estaba en las tribunas.

Un regalo de Perón

El bombo llegó a las manos de Carlos Pascual, según cuenta la leyenda, nada menos que de manos de Juan Domingo Perón. Fue en 1971, en una visita que el ya emblemático hincha de Rosario Central le hizo al líder justicialista durante su exilio en Puerta de Hierro, en Madrid. Tula ya militaba en las filas del peronismo, tal vez desde que Evita le había regalado su primera bicicleta a través de la fundación que llevaba su nombre.

“Yo fui el primer bombo del mundo”, decía incansablemente Tula cuando se remontaba a aquel primer Mundial de 1974 y a todo lo que vino después. Su camino pegado al bombo transcurrió en canchas de fútbol de todo el mundo y también en la política: lo hizo sonar en actos de Eduardo Duhalde durante sus comienzos en Lomas de Zamora, y muchas veces para alentar a Carlos Menem. También estuvo cerca de Néstor Kirchner. El peronismo, desde la primera bicicleta hasta su último Mundial, el de Qatar, fue omnipresente en la vida de Carlos Pascual.

Siempre con supervisión

“Después de que mi abuelo se murió, el bombo quedó en la casa de mis abuelos. Mi abuela lo tiene ahí, que es donde estaba siempre”, cuenta Victoria, que tiene 27 años y se dedica a la pastelería. Tocar el bombo, para los nietos, no era una costumbre habitual: “No es que lo tuviéramos prohibido, pero siempre había que hacerlo con su supervisión. Lo cuidaba mucho, era su gran tesoro”, reconstruye Victoria.

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