Esther Rojas, madre del Cabo Principal Luis Alberto Niz, sostuvo que a su hijo “le arrebataron la vida cuando mandaron a navegar un submarino que no estaba en condiciones” y objetó algunas declaraciones de los acusados en audiencias recientes.
Uno de los testimonios más extensos fue el de Lucía Zunda Meoqui, hermana del Teniente de Fragata Adrián Zunda Meoqui, oficial de comunicaciones del submarino. Recordó la vocación de su hermano por la actividad submarina y cuestionó la tecnología utilizada durante la búsqueda, el tratamiento recibido por las familias y la falta de una explicación definitiva más de ocho años después.
“La Armada debería aceptar los errores que cometieron y aprender a pedir disculpas”, dijo. También mencionó presuntas persecuciones, intervenciones sobre teléfonos celulares y mecanismos de manipulación de la información “para que nos calláramos”. “Todas las cosas que hicieron eran para dividirnos”, sostuvo.
Al finalizar su intervención, envuelta en una bandera con los rostros de los 44 tripulantes, pidió un minuto de silencio y nombró uno por uno a cada integrante de la dotación, respondiendo tras cada nombre: “Presente”.

















