Pese al esfuerzo del presidente Javier Milei por bajarle el tono a los duros cuestionamientos de la homilía del 25 de Mayo, el ministro de Economía utilizó sus redes sociales para lanzar una réplica sarcástica contra el jefe de la Iglesia porteña.
La tregua discursiva que la Casa Rosada intentó desplegar tras las celebraciones patrias duró apenas unas horas. El ministro de Economía,Luis Caputo, rompió la estrategia de contención oficial y arremetió de forma directa contra el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. A través de una publicación en la plataforma X —que contó con el aval inmediato del presidenteJavier Milei, quien la replicó en su perfil—, el jefe de las finanzas públicas expuso las profundas diferencias que persisten en el Poder Ejecutivo respecto de cómo procesar las advertencias de la jerarquía católica.
El foco del conflicto se remonta al tradicional Tedeum del 25 de Mayo celebrado en la Catedral Metropolitana. Allí, ante la mirada de la plana mayor del Gabinete, García Cuerva pronunció un sermón de fuerte contenido social en el que alertó sobre el impacto de las políticas de ajuste, exigió"terminar con la arenga a la división y la polarización"y acuñó el concepto de"terrorismo de las redes sociales"para describir las campañas de hostigamiento y difamación digital que suelen atribuirse a las usinas de la militancia libertaria.
La réplica desde las redes y el aval presidencial
Caputo, quien no había podido asistir a la ceremonia religiosa debido a un agudo cuadro gripal, recurrió al ecosistema digital para estructurar su contraofensiva. El titular del Palacio de Hacienda citó un mensaje que contenía insultos explícitos y descalificaciones hacia la figura presidencial, y lo acompañó con una fuerte carga de ironía:“No pude estar presente en el Tedeum, pero seguramente García Cuerva se refería a este tipo de violencia en las redes”, disparó.
La intervención del ministro cobró mayor volumen político al ser respaldada por el propio Milei mediante un retuit. La jugada coordinada matizó el discurso conciliador que el propio mandatario había ensayado horas antes en el plano mediático, donde había catalogado las palabras del prelado como una"opinión válida dentro del debate público", aunque manteniendo su disidencia conceptual al considerar"exagerado"el uso del término terrorismo para calificar las discusiones de los usuarios de internet.