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Jones Huala lleva dos semanas de huelga de hambre y su madre se sumó a la protesta

NACIONALES....

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El dirigente se encuentra detenido en una Unidad Penitenciaria de Rawson.

El dirigente mapuche Facundo Jones Huala lleva dos semanas en huelga de hambre líquida en la Unidad Penitenciaria Nº 6 de Rawson, Chubut, mientras su madre, Mónika Jones, decidió unirse a la medida de fuerza desde afuera de la cárcel para exigir mejores condiciones de detención y el traslado del "lonko" a una unidad más cercana a su familia, en la región de Bariloche.

Jones Huala, líder de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), inició esta protesta a fines de abril como forma de presión frente a lo que su defensa califica como “vulneraciones de derechos” y condiciones de aislamiento en la prisión de máxima seguridad. La huelga, que consiste en consumir solo líquidos bajo supervisión médica, ya suma varios días de graves consecuencias clínicas, lo que encendió alertas en el ámbito humanitario y de derechos de la comunidad mapuche.

El reclamo de la familia y de la comunidad

El dirigente pedía, entre otros puntos, ser trasladado a la Unidad 14 de Esquel, una cárcel de seguridad media, ubicada a 250 kilómetros de Bariloche, donde residen sus familiares directos. Su madre, Mónika Jones, instaló un campamento afuera del penal y sostiene que la permanencia de su hijo en una cárcel de máxima seguridad profundiza el “alejamiento histórico” que el Estado ya le impone a los pueblos originarios.

Desde la Gremial de Abogados de la República Argentina, que lo representa, remarcaron que la medida de fuerza responde a la continuidad de la prisión preventiva y a la percepción de un “persecución política” contra el activismo mapuche, en el marco de una causa por presunta asociación ilícita, intimidación pública e incitación a la violencia.

El episodio de Jones Huala se enmarca en la disputa por la autodeterminación territorial y el acceso a la tierra en la Patagonia, donde persisten conflictos sin resolver, ocupaciones, desalojos y tensiones entre comunidades mapuches, propietarios privados y el Estado.

Su huelga de hambre no es la primera desde que está detenido: ya había llevado adelante dos protestas similares en 2025, lo que subraya el carácter prolongado y conflictivo de su situación, tanto penal como política.

Con el avance de los días, la presión crece sobre la Justicia federal y el sistema penitenciario, que deben equilibrar la seguridad carcelaria con la preservación de la salud y el derecho a la vida del detenido, mientras la comunidad mapuche y organizaciones de derechos humanos exigen una revisión integral de su caso.

FUENTE: BORDER PERIODISMO
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