La vicepresidenta estuvo en el centro de la polémica el 21 de abril, cuando decidió no asistir a la misa en Luján conmemorativa del aniversario de la muerte de Francisco, un acto al que asistieron altos funcionarios del Gobierno y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, entre otros dirigentes. En cambio, Villarruel se dirigió a la Basílica María Auxiliadora, en el barrio porteño de Almagro, lugar donde fue bautizado Jorge Bergoglio, y justificó su ausencia señalando que en Luján estaba “lo peor de la casta política”.
La distancia de Villarruel con el Gobierno es clara desde hace varios meses, en los últimos días volvió a generar controversia al enviar un saludo con deseos de una “cascada de éxitos” a una usuaria de redes sociales, en referencia a la causa judicial en la que se investiga al jefe de Gabinete Manuel Adorni por incremento patrimonial.
Este saludo coincidió con la declaración del contratista Matías Tabar ante la Justicia, quien afirmó que Adorni recibió un pago de US$245.000 por las obras de remodelación en su vivienda del country Indio Cu, que incluyeron pisos, paredes, una pileta y una cascada en el jardín.
















