En las escuelas, sectores docentes opositores paran y marchan contra el acuerdo salarial. En el Ministerio de Infraestructura, los trabajadores sostienen una protesta para reclamar una paritaria sectorial que, aseguran, adeudan desde hace cuatro años. Y en IOMA, afiliados y prestadores denuncian dificultades vinculadas con los pagos y la atención.
No se trata de un único conflicto ni de una protesta coordinada. Son reclamos diferentes que tienen como denominador común el impacto de la crisis económica sobre los trabajadores y los servicios públicos bonaerenses.
El Gobierno de Kicillof cerró en julio acuerdos salariales con estatales y docentes, pero las mejoras no alcanzaron para desactivar la conflictividad. Mientras la administración provincial intenta sostener el equilibrio de sus cuentas en un contexto de restricciones fiscales, los gremios y usuarios presionan por respuestas inmediatas.
La postal de esta semana muestra ese delicado equilibrio: docentes en paro, trabajadores estatales movilizados desde un edificio tomado y afiliados de IOMA acampando y protestando por prestaciones que no llegan.
La provincia de Buenos Aires enfrenta así una nueva jornada de tensión. Y para Kicillof, el desafío ya no parece ser solamente cerrar paritarias o contener un conflicto puntual, sino administrar una creciente cadena de reclamos que atraviesa salarios, educación y salud al mismo tiempo.
















