La tensión volvió a hacerse visible en la primera sesión ordinaria del año del Senado bonaerense, donde Verónica Magario le cortó el micrófono a Berni y Mario Ishii en medio de un fuerte cruce. La escena tuvo un valor simbólico porque mostró que la confrontación ya atraviesa también el funcionamiento cotidiano de las instituciones del territorio que gobierna el propio peronismo y que entre ambas partes está todo roto.
La interna como mecanismo de orden o ruptura
Mientras el enfrentamiento político se profundiza, el margen para una fórmula de consenso se reduce. La posibilidad de que el Gobierno reúna los votos para eliminar o suspender las PASO agrega un elemento de presión, porque el PJ tendría que definir por sus propios medios cómo resolver una competencia que hoy no encuentra árbitros aceptados por todos.
En ese escenario empiezan a mencionarse posibles postulantes como Kicillof, Sergio Massa, Juan Grabois, Sergio Uñac e incluso el banquero Jorge Brito dentro del universo panperonista. En La Plata creen que el gobernador podría imponerse en una primaria frente a cualquiera de ellos, mientras que en La Cámpora sostienen que ningún candidato podría ganarle a Cristina Kirchner.
Por ahora, la única coincidencia entre los distintos sectores es que no existen las condiciones para cerrar una candidatura de síntesis. Si una primaria partidaria consigue ordenar esa disputa o si la fractura termina expresándose en listas separadas, será una de las decisiones políticas más determinantes para el futuro cercano del peronismo. También puede ser una de las variables que más incidan en el resultado electoral que proyecta Javier Milei.











