

El presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella, conversó este domingo con Donald Trump. La llamada la organizó el senador republicano Bernie Moreno, quien se encontraba en Bogotá y la comunicación se extendió por diez minutos. Desde la campaña de De la Espriella dijeron a LPO que los temas centrales fueron migración, narcotráfico y seguridad y que Colombia ingresará a la iniciativa Escudo de las Américas, lanzada el pasado 7 de marzo en Mar-A-Lago.
Trump, que no tenía sintonía con Gustavo Petro, dejó fuera de ese plan a Colombia, así como también lo hizo con México y Brasil. El triunfo del abogado de derecha cambia la ecuación y todavía algo más: el senador Moreno le dijo, al triunfador de la segunda vuelta, que Colombia será invitada al próximo G20 a realizarse en Miami en diciembre.
En el staff de seguridad, debe decirse, el resultado se asumió con cierto optimismo: México y Colombia llevan a cabo diversas acciones coordinadas de combate al narcotráfico, muchas de ellas en la clandestinidad, y el avance de De la Espriella dará más espacio a Washington en esa colaboración, algo que cerca de Omar García Harfuch es bien visto. Desde esta zona de influencia la recomendación hacia la presidenta Sheinbaum es la de no confrontar con el mandatario electo.
En el ala más política y diplomática el ánimo es un tanto más negativo. El retroceso de la izquierda en América Latina no es una cuestión vital en los términos del día a día, pero, desde ya, inyecta ánimos en la oposición y siembra dudas en el campamento oficialista que empieza a entender que la disputa del poder es más real que hace un año, cuando la hegemonía de Morena era absoluta.
La interpelación más directa a la izquierda mexicana: Petro expandió los apoyos sociales para los jóvenes, repartió tierras y apoyó a los adultos mayores. Apostó por la redistribución del ingreso y un mayor bienestar. Pero ni así ganó las elecciones. Todo fue erosionado por escándalos de corrupción y la percepción de un país fuera de control, en una guerra abierta con guerrilleros y narcos.
Bajo esta lógica, la situación doméstica se vuelve desesperante. Sheinbaum ha logrado mejores cifras en el plano de la seguridad y su administración no presenta, de momento, escándalos de corrupción. Pero el caso de Rubén Rocha, así como los de otros gobernadores asociados a Andrés Manuel López Obrador, encienden alarmas e instalan la analogía más incómoda: Si López Obrador es Petro, ¿la presidenta podría ser, el año que viene, Iván Cepeda?
Inquietudes que ganan fuerza a partir del anticipo editorial del periódico Reforma de este domingo, que informó sobre los pasajes más espinosos del último libro del exembajador Ken Salazar. Allí el embajador habla de un López Obrador preocupado por las cosas que Ismael "Mayo" Zambada pudiera contar al otro lado de la frontera.
Otra arista que se mencionó en la CDMX a partir del resultado colombiano fue la del desempeño operativo del gobierno. El oficialismo de Petro fue castigado por su política de salud y sus problemas de abasto energético que le costaron votos en latitudes clave, como el departamento de Cundinamarca, que rodea a Bogotá y donde el presidente electo ganó con claridad. El caso colombiano es un incentivo para que la 4T resuelva, definitivamente, el suministro de medicinas, así como las distorsiones en su esquema energético.
FUENTE: LPO












