“te dabas cuenta de que los ingresos provenían del Estado y al meterte en la parte de los números básicamente no se podía financiar un caramelo”, afirmó Fariña.
El financistaLeonardo Fariñavolvió a ocupar un lugar central en los tribunales al declarar este martes como testigo en el juicio por laCausa Cuadernos. Durante su exposición, sostuvo que el empresarioLázaro Báezmantenía una relación comercial con el fallecido expresidenteNéstor Kirchnery afirmó que la empresaAustral Construccionesobtenía todos sus ingresos del Estado.
Según Fariña, Báez“era un depositario de confianza”de Kirchner y la vinculación entre ambos trascendía el plano personal. En ese sentido, describió una estructura de negocios que, a su criterio, se sostenía gracias a la cercanía del empresario con el poder político.
El financista explicó que Austral Construcciones accedía a financiamiento respaldado por futuras obras públicas que aún no habían sido licitadas. De acuerdo con su relato, esa posibilidad se sustentaba en la posición privilegiada que Báez tenía en provincias comoSanta Cruz, Chubut y Chaco.
“Es una proyección de ventas del producto que vendo”. ¿Cómo sabía que iba a tener esa obra? Esa es la relación que tenía Báez. Esa es la irregularidad que estoy marcando: futuros ingresos sobre cosas que aún no estaban licitadas”, declaró ante el tribunal.
Al referirse a la situación financiera de Austral Construcciones, Fariña aseguró que “se había armado un conglomerado de bienes muy grande” y agregó que “te dabas cuenta de que los ingresos provenían del Estado y al meterte en la parte de los números básicamente no se podía financiar un caramelo”.
Otro de los puntos centrales de su testimonio estuvo relacionado con laCámara Argentina de la Construcción(CAC). Allí denunció la existencia de mecanismos de cartelización en la asignación de obras públicas y sostuvo que las licitaciones respondían a acuerdos previos entre empresas del sector.
“Había cierta cartelización. Se acordaba qué empresas se presentaban y cuáles no, para mostrar, desde los aspectos informativos y formales, que la licitación estuvo bien adjudicada”, afirmó.
Entre las frases más contundentes de su declaración, Fariña señaló: “La Cámara Argentina de la Construcción tenía un sistema predeterminado. Aglomeraba empresas y decidían entre ellos mismos quién ganaba una obra y quién no. Quién entraba y quién no. Lázaro era un marginado de eso”.
También denunció presuntas irregularidades en la ejecución de obras públicas. “Hubo muchos casos en los que se certificaban kilómetros de obra que realmente no estaban realizados y se cobraban”, sostuvo.
Por último, afirmó que existían diferencias en los tiempos de cobro de los certificados de obra según las empresas involucradas. “Hay empresas que tenían la posibilidad de tener una celeridad muy grande en los cobros de certificados, otras empresas no la tienen, dentro de la Cámara la asignación de obras estaba predeterminada”, concluyó.