Como dio a entender, solo un marciano podría ver a la Argentina como una nación reconstruida. La descripción coincide con esa precisión. A los terrícolas nos está costando un poco más no verla.
¿Qué hay detrás de la pobreza sino una riqueza que somos incapaces de advertir? En la queja por el hambre y la falta de medicamentos, lo que el marciano ve es un mundo idealizado, una distopía concretada.
El marciano es Milei. Los que están caminando hacia la plaza con la marcha federal son gentes de acá, de aquí. No entienden.
Milei se deschava cuando muestra su falta de empatía con lo humano. Es evidente que es distinto. Celebra ser lo que él como marciano dice que ocurre. Uno de los tres personajes más conocidos del mundo: serían Trump, uno que no se sabe quién es y Milei.
Y con eso estamos tres líderes, tres marcianos. Y hay un periodismo que lo sabe y lo celebra, no a Milei por lo de marciano, pero sí por lo que ha hecho con el país.
La mafia de Clarín tiene un título extraordinario, si buscan en la web y supongo que en el papel: "La actividad rebota, otros índices acompañan y la calle pregunta: ¿llega el derrame?" Ese es el título.
De la misma saga, Milei perjudica sus logros con sus enojos. Algo así. ¿Y por qué? Porque todo lo que sucede es aquello por lo que vinieron mafiando todos estos años y solo un marciano podía llevarlo a cabo.
El neoemperador, tomando el título del libro que hoy presenta Jorge Alemán, es el que puede provocar un desastre económico y moral del que se favorece y no ser detectado.
En medio de la debacle parece estar convencido de que la operación marciana podría llegar al derrame que siempre promete el capitalismo y quienes sirven a esos intereses.
Estamos en la antesala del derrame. Si no lo vemos y lo que nos sale al paso es un jubilado sacando comida de un contenedor o una cola de enfermos esperando aunque sea un calmante, si vamos ahora mismo rumbo a la plaza de Mayo otra vez es que somos terrícolas fanatizados y no nos damos cuenta de que hay un marciano entre nosotros.
Por eso, por si es una invasión, es que seguimos dando pelea. No dejamos la vida en pausa y allá vamos.
FUENTE: PAGINA12

















