El jefe de Gabinete, por su parte, pasó en fechas recientes de una imagen positiva del 42,7% a apenas 16,5%, con una negativa que trepó a más del 70%, según mediciones de Zuban Córdoba y otras consultoras. Ese salto de rechazo también se traduce en el gobierno de Milei, cuya imagen aprobatoria retrocede mes a mes, en paralelo con una continuidad en el rumbo económico y una profunda discusión interna sobre liderazgo.
Para los analistas, el caso Adorni funciona como un termómetro del desgaste interno de la Alianza que llevó a Milei al poder: el número de votantes que se sienten traicionados por la narrativa anticasta va en aumento, y la encuesta de la UBA deja en evidencia que, incluso entre quienes apoyaron al presidente, el escándalo del jefe de Gabinete ya modificó la percepción de la gestión.
El resultado del estudio invita a una lectura política clave: la credibilidad moral del gobierno, tan potente en campaña, se vuelve cada vez más costosa de sostener si las denuncias de corrupción se repiten y se perciben como coherentes con el poder que se denunciaba antes de asumir.
FUENTE: BORDER PERIODISMO



















