

El análisis del empresario
"Uno pone el cuerpo, el capital y el tiempo, pero el sistema parece diseñado para que el que hace las cosas bien termine sufriendo más que el que busca el atajo", se desprende de su análisis tras haber logrado mantener operativa su planta en medio de la tormenta financiera.
El punto más crítico de su diagnóstico se centró en la configuración actual del consumo. Choi advirtió que "la ilegalidad tomó el mercado", refiriéndose al crecimiento de la competencia informal, el contrabando y la venta de productos que no cumplen con las normativas fiscales ni de seguridad vigentes.
Según el dueño de Goldmund (la firma madre de Peabody), el mercado de electrodomésticos hoy enfrenta una distorsión profunda, por un lado existe a su juicio una competencia desleal debido al avance de productos que entran al país sin pagar aranceles o que se comercializan en canales no registrados.vPor otro lado creció la falta de controles, consolidando una crítica directa a la porosidad de las fronteras y la falta de fiscalización en plataformas de venta online que facilitó el Gobierno Nacional.
Asimismo, mientras una industria establecida paga sueldos, cargas sociales e impuestos, debe competir en la misma góndola (física o digital) con precios que son imposibles de alcanzar cumpliendo la ley.
Pese a la crudeza de su relato, la supervivencia de Peabody tras el concurso de acreedores muestra la resiliencia de la marca. Choi sostiene que el diseño y la innovación siguen siendo su diferencial, pero lanza un mensaje de alerta al Gobierno y a la sociedad: si no se combate la informalidad y no se generan condiciones de previsibilidad, el tejido industrial argentino corre el riesgo de desaparecer frente a una economía de subsistencia e ilegalidad.
FUENTE: BORDER PERIODISMO










