Las llamas de la explosión alcanzaron rápidamente un bidón de aguarrás, lo que desató un foco de incendio que dejó al joven acorralado en una esquina.
Ante la emergencia, la víctima reaccionó cruzando el fuego mientras se tapaba los ojos y contenía la respiración para no dañar sus pulmones.
Una recuperación a largo plazo
Luego del tratamiento intensivo en el Instituto del Quemado del Hospital Córdoba, el adolescente continúa su rehabilitación desde su hogar.
"Estoy contento de estar en casa, me estoy recuperando bien", expresó Benjamín a El Doce, quien agradeció el apoyo del personal médico, directivos escolares y vecinos.
Su madre, Eugenia, detalló que el proceso demandará entre un año y medio y dos años, y que el joven se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico por estrés postraumático.
Debido a la sensibilidad de la nueva piel, la familia necesita un costoso traje de compresión para evitar queloides. Para colaborar con los gastos, habilitaron el alias bancario anubys09.
Acciones legales y fallas térmicas
Paralelamente a la recuperación, la familia se presentó como querellante ante la Fiscalía del Distrito 3, Turno 3, para que se investiguen las causas de la explosión.
El abogado Augusto Fili detalló que el dispositivo es de la marca Nubia, modelo Neo 2, comercializado en el mercado local como un teléfono "gamer".
El aparato tenía siete meses de uso y no presentaba alteraciones externas. Sin embargo, el historial web de la víctima reveló que el equipo venía experimentando fallas térmicas.
"Había estado recalentando los últimos dos meses. En YouTube, Benjamín había estado buscando enfriadores para que bajara de temperatura", confirmó el letrado.
Alerta pública y concientización
Ante el hallazgo de reportes en foros internacionales sobre sobrecalentamientos similares en el modelo Nubia Neo 2, la querella solicitó medidas preventivas.
La presentación judicial busca que se suspenda la venta de estos celulares hasta que se determine si existe un patrón de falla de fábrica.
Por su parte, Benjamín decidió hacer pública su historia con el objetivo de prevenir accidentes similares vinculados a los hábitos de carga de las baterías.
A partir de ahora, la fiscalía interviniente deberá evaluar las pruebas tecnológicas presentadas para definir las eventuales responsabilidades comerciales y penales del caso.
FUENTE: LA VOZ
















